Restos de lo que debió ser una impresionante fortaleza cuya historia arranca en el siglo X.
Únicamente quedan las ruinas de un cubo aislado al noreste y dos en el
lado opuesto, unidos por un paramento del que se conserva buena parte,
y otros dos al oeste, también unidos por un lienzo. En todos los restos
conservados se empleó sillarejo con relleno de cal y canto.